enero 24, 2024
El menor se queda internado
Publicación del estudio. La información se interpreta según su fecha y el caso concreto.

El 22 de enero de 2024, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional tomó una decisión significativa en la causa «F., L. E. s/robo», afectando la vida de un menor procesado por un grave delito de robo. La decisión judicial fue mantener al adolescente internado en un centro educativo, rechazando así la petición de externación presentada por la defensa.
Este joven, procesado como coautor de un delito de robo en poblado y en banda, participó en un hecho delictivo particularmente alarmante. Durante la noche, junto a cinco cómplices, dañó un cerco perimetral para ingresar a una vivienda. Allí, en un acto de violencia y amenaza, maniataron a una pareja de ancianos de 76 y 82 años con precintos. Además de intimidarlos con armas de fuego, los delincuentes amenazaron con dispararles, todo con el objetivo de robarles sus pertenencias.
La decisión de la Cámara de mantener al menor internado se fundamentó en varias consideraciones clave. Primero, el tribunal, compuesto por Ignacio Rodríguez Varela y Hernán Martín López, evaluó detenidamente el entorno familiar del menor. La propia madre del adolescente reveló que la convivencia había sido problemática en los últimos meses, con dificultades para establecer normas de convivencia comunes. Este contexto familiar complicado se vio agravado por el hecho de que el menor no mantenía una asistencia regular a la escuela secundaria y había caído en el consumo de sustancias psicoactivas.
En su veredicto, los jueces destacaron la importancia de garantizar la protección, desarrollo y formación integral del joven, tal como lo estipula el artículo 638 del Código Civil y Comercial de la Nación (C.CyCN). Concluyeron que el entorno familiar del procesado no proporcionaba la contención adecuada para estos fines. Por tanto, la decisión de mantener la internación y el tratamiento del menor no solo se basó en la gravedad del delito cometido, sino también en un enfoque integral que busca el bienestar y la protección de los derechos del joven.
En resumen, la Cámara del Crimen priorizó una tutela real y efectiva del menor, enfocándose en su rehabilitación y desarrollo en un entorno más estructurado y protegido que el que su entorno familiar podía ofrecer en ese momento.