enero 9, 2024
Dejaron parapléjico a un joven en un after y recibieron leves condenas.
Publicación del estudio. La información se interpreta según su fecha y el caso concreto.

En la madrugada del 11 de septiembre de 2022, Alejandro Frías, un joven de 23 años, sufrió un ataque brutal por parte de una patota en un after en Villa Siburu, Argentina. Allí, habían concurrido tanto la víctima, familiares, amigos, como el grupo de acusados.
La disputa, aparentemente iniciada por un cigarrillo, escaló a una violencia extrema que dejó a Frías con graves lesiones en la médula espinal, resultando en paraplejía.
El magistrado explicó que la causa eficiente de las lesiones de la víctima fue un impacto sufrido en la zona de la columna vertebral como consecuencia de la conducta desplegada por Guzmán Verón, ya sea en forma directa o bien cuando cayó al suelo por la agresión del acusado. La sentencia destaca que el imputado había tenido un altercado previo en la barra con Frías.
El camarista Quijada desechó la hipótesis acusatoria más gravosa -homicidio en grado de tentativa- que sostuvo alternativamente el Ministerio Público Fiscal durante el juicio. En efecto, descartó que la víctima haya sido agredida con puntapiés cuando estaba tendido en el piso o que haya sido atacado con un elemento punzante o arma blanca alguna. Agregó que la prueba aportada en el debate (testimonios, informes médicos y la filmación de la pelea) permite concluir que el despliegue de violencia se limitó a la conducta del acusado Guzmán Verón. Lucas Guzmán Verón, considerado el principal agresor, fue condenado a tres años de prisión por lesiones graves a Alejandro Frías. Se determinó que Guzmán Verón fue el único en ejercer violencia directa, causando un traumatismo raquimedular a la víctima. Santiago Nicolás Casquero y Benjamín Ceballos, como partícipes necesarios, recibieron condenas de dos años y seis meses. Un menor, F. A., también fue declarado partícipe necesario, mientras que Marcos Alan Barrionuevo fue absuelto. El fallo, emitido por el juez Leandro Ariel Quijada, desestimó acusaciones más graves como homicidio en grado de tentativa, basándose en pruebas y testimonios que limitaban la violencia al actuar de Guzmán Verón.